Recientemente Sherry McLain celebró la gran apertura de su nuevo negocio con su familia y amigos. Su negocio, ubicado en 2565 W. Bancroft, Toledo, Ohio, es un salón de belleza que ofrece todos los servicios para el cuidado del cabello y las uñas.
Para poder entender cuánto ha significado esta gran apertura, debemos retroceder en el tiempo hacia el año 2001 y a los días y meses inmediatamente subsiguientes al 11 de septiembre. Siempre recordaremos el sufrimiento y la trágica perdida de vidas humanas aquel día. Aunque el impacto emocional se sintió inmediatamente, no estoy segura de que la mayoría de los Americanos pudo predecir en ese momento, el impacto económico que este acto acarrearía.
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Sin embargo, Sherry y sus dos niños sintieron estos efectos casi inmediatamente. Como madre soltera que ya de por sí estaba afanando para pagar las cuentas a fin de mes, la pérdida de negocios que siguió al 11 de septiembre fue la gota que derramó la copa. En ese momento, Sherry gastaba mensualmente $400.00 alquilando una estación de trabajo en el salón de otra persona. Cuando el negocio declinó dramáticamente después de los ataques terroristas, se encontró con que no podía pagar sus cuentas. Ella tendría que encontrar un sitio mas barato para vivir o buscar otro tipo de trabajo. Sherry amaba lo que hacía para ganarse la vida y hasta tenía sueños de algún día tener su propio salón. Por lo tanto, cuando una amiga le ofreció que ella y sus hijos podían irse a vivir con ella, Sherry le tomó la palabra y aceptó su oferta.
La familia se mudó de una casa donde cada uno tenía su propia habitación a la casa de la amiga, donde Sherry y sus dos hijos compartían una cama sencilla. Durante los meses siguientes al 11 de septiembre, el negocio de Sherry siguió en declive. Justo cuando Sherry pensó que las cosas no podían ponerse peores, la señora que le abrió las puertas de su casa, inesperadamente se convirtió en la persona que debía atender a su sobrino. Entonces, Sherry y sus hijos se mudaron de la cama sencilla a un lugar improvisado en el piso de la habitación.
Sherry sabía que no podía seguir donde su amiga por mucho más tiempo, así que empezó a buscar un lugar donde mudarse que ella pudiera pagar. Pronto se dio cuenta de que a cada sitio que iba, tendría que conseguir el dinero para el depósito, además de la renta del primer y del último mes de alquiler. También sabía que tendría que pasar un chequeo de crédito y que su estatus como peluquera auto-empleada le crearía problemas adicionales. Como última instancia, Sherry alquiló una habitación en un hotel con dos camas y un baño, como una solución de corto plazo a su situación -- ella no tenía idea de que este sería su hogar por el próximo año.
“En los momentos más difíciles, me acuerdo cuando mis hijos y yo nos alimentábamos solamente con los cupones que nos regalaban en el Departamento de Bomberos para comer gratis en McDonald’s,” dice Sherry. “Pero lo que siempre me mantuvo fue mi fe. Yo creí que Dios tenía un plan para mi vida.”
Dice un antiguo refrán que “Buenas cosas le suceden a aquellos que saben esperar”, y Sherry estaba a punto de darse cuenta de qué tan cierto era este adagio. A través de otras personas, se enteró del programa Habitat para la Humanidad y puso su nombre en una lista para ver si obtenía la oportunidad de recibir un nuevo hogar. Varios meses después, se emocionó al enterarse de que ella había sido elegida. En una de las reuniones de Habitat a las que Sherry asistió, se enteró de un programa que NODA ofrecía llamado Cuenta de Desarrollo Individual (IDA por sus siglas en inglés) mediante el cual se le incrementaba en una proporción de 2 a 1 el dinero ahorrado en la cuenta de ahorros. Una de las cosas a las que un participante podía dedicar sus ahorros era para empezar un pequeño negocio. Ella no estaba segura de que si podría ahorrar, pero estaba dispuesta a intentarlo.
En noviembre del año 2004, justo antes del día de Acción de Gracias, Sherry y su familia se mudaron a su nueva casa de Habitat. Para entonces, ella también había estado ahorrando consistentemente en su cuenta IDA. A finales de abril del año 2006, con la contrapartida en dólares recibida de NODA y el dinero que ella había ahorrado en su cuenta, Sherry pudo comprar sillas de estilista, mesas y otros artículos para su propio salón. Dedicó unos cuantos meses a trabajar en los pequeños detalles del negocio, hasta la culminación con su gran inauguración en el mes de octubre.
Hoy en día, el negocio de Sherry está muy activo y le va de maravillas. Ella tiene ahora cinco personas trabajando en su salón! Nos gusta pensar que NODA jugó un pequeño papel en su éxito actual, pero sabemos que su fuerza de voluntad y sus bendiciones actuales vienen de un poder mayor. Cuando llamas a Sherry por teléfono, hay una canción que suena en el fondo, con letras como estas “Puedes hacerlo a pesar de la tormenta, puedes hacerlo a pesar de la lluvia, puedes hacerlo a pesar de las pruebas, puedes hacerlo a pesar del dolor.” Entonces, se oye la voz de Sherry con el mensaje telefónico usual y finalmente diciendo “Confía en el Señor todo el tiempo y él te ayudará”. Esta filosofía parece funcionarle a Sherry y a sus dos hijos Genesis y Matthew en su nuevo salón de belleza al que ella ha llamado “El Toque del Maestro.”
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